Una película documental de Francesc Relea

 

Sinopsis

Ciudades a Contraluz - Kigali - Sarajevo - Beirut - Medellín

 

Ciudades a contraluz es una película documental que cartografía el alma de cuatro ciudades cuyo nombre evoca destrucción y sufrimiento en la década de los 90.

Kigali, Sarajevo, Beirut y Medellín muestran hoy una transformación en la estructura, la planificación urbana, el transporte público… Pero eso es tan sólo un reflejo de su espíritu. La ciudad está formada por calles, plazas y barrios, pero más aún por personas. Y muchas de estas personas son ejemplo de lucha, de diálogo, de conciliación y de optimismo.

Dibujar el mapa de estas cuatro ciudades es trazar un manual de instrucciones ante la adversidad. Todas ellas han padecido conflictos que provocaron oleadas de refugiados y desplazados, que reflejan en distinta medida los grandes desafíos del siglo XXI.

Queremos mostrar iniciativas que contribuyen a edificar un nuevo espíritu de convivencia en estas ciudades. Nuestros guías tienen la misión de hacernos ver las luces y las sombras del cambio.

Viajamos de la mano de nuestros protagonistas, que nos sumergen en su mundo. No es una elección al azar. Hemos buscado historias muy vinculadas a cada ciudad, a cada país, y que reflejan una voluntad de construir y de pasar página de un pasado tenebroso no tan lejano.

 

Kigali

El ciclismo, una cara de la nueva Ruanda

 

¿Es viable una nación donde un millón de personas murió a machetazos en 100 días? ¿Cómo conviven los supervivientes y los familiares de las víctimas con los miles de verdugos que están libres? El Team Rwanda es un equipo de ciclistas que nacieron bajo las secuelas del genocidio, y que hoy proyectan al mundo una nueva imagen del país africano. No hay milagros, y quedan muchas heridas abiertas en Ruanda, pero si en alguna ciudad del planeta tiene sentido la palabra reconciliación es en Kigali.

 

 

 

Sarajevo

El cine como arma contra la intolerancia

 

 

En Sarajevo, barrios que fueron muy castigados durante la guerra, como Dobrinja, han sido totalmente reconstruidos, el túnel secreto debajo del aeropuerto internacional es hoy un museo, y edificios emblemáticos como la sede del Parlamento o el diario Oslobodenje tienen una cara reluciente. El brillo disminuye cuando comprobamos que desde el poder político se sigue alimentado el odio étnico, que desencadenó la guerra hace dos décadas. Contra viento y marea, hay sectores en Sarajevo que luchan contra la intolerancia y el fanatismo. Tres mujeres de tres generaciones distintas nos hablan del presente y el futuro desde su visión de cineastas.

 

Beirut

Un maratón por la paz y la tolerancia

 

Los beirutíes viven desde hace décadas en el ojo de un huracán. Rodeados de vecinos con intereses irreconciliables (Siria e Israel), divididos por la política y la religión, y con un Gobierno fragmentado e inestable, han padecido la guerra en todas sus formas, y han recibido aluviones de refugiados de distinto origen. El instinto de supervivencia ha hecho realidad la transformación de buena parte de la ciudad. Atrapados en la esquizofrenia de vivir permanentemente bajo la amenaza de la guerra, los habitantes de Beirut conforman una ciudad vibrante, que es capaz de aparcar el odio y la intolerancia para organizar año tras año un maratón por la paz.

 

 

Medellín

El hip-hop, herramienta contra la violencia

 

La desigualdad, mal endémico en Colombia, ha propiciado violencia y una cultura de la ilegalidad en Medellín. La construcción de una ambiciosa red de transporte público ha mejorado la calidad de vida de miles de pobladores de los barrios pobres. Hoy los vecinos de las “comunas” más olvidadas ya no viven aislados. La combinación de educación, transporte y audaces apuestas culturales y artísticas, como el hip-hop y el arte en la calle, ha sido crucial en la disminución de la delincuencia a gran escala. Los pandilleros y “combos” siguen en activo, pero han dejado de ser los amos y señores del barrio.

 

  • Me interesaba el hoy, el que no es noticia. Quería comprobar el camino recorrido por las cuatro ciudades en las últimas dos décadas.

    La reconstrucción, la transformación del paisaje urbano, sí, pero sobretodo quería ir en busca de historias de sus habitantes

    Francesc Relea
    Francesc Relea, Director

Notas del Director

 

Regresar a una ciudad que has conocido en guerra es una tentación. Hacía tiempo que sentía la necesidad de volver a Sarajevo. Cubrí como periodista la ciudad bajo las bombas durante la guerra en la antigua Yugoslavia, una experiencia que dejó una huella imborrable.

A partir de la idea del reencuentro con una ciudad que me duele en el corazón nació esta película. Al rebobinar 20 años atrás surgieron otras ciudades: Medellín, Beirut y Kigali. Todas ellas vivían en aquella época, igual que Sarajevo, en la tinieblas de la violencia.

No ha transcurrido tanto tiempo, y parece una eternidad. Seguí dando vueltas al plan del reencuentro con Sarajevo, y empecé a concebir el proyecto de una película documental sobre cuatro ciudades de las que todo el mundo hablaba cuando eran un infierno.

Me interesaba el hoy, el que no es noticia. Quería comprobar el camino recorrido por las cuatro ciudades en las últimas dos décadas. La reconstrucción, la transformación del paisaje urbano, sí, pero sobretodo quería ir en busca de historias de sus habitantes.

Estoy convencido de que a pesar del pasado siniestro de estas ciudades, y del difícil camino de la devastación a la esperanza, hay motivos para el optimismo. Probablemente, esta afirmación puede ser rebatida a la luz del papel de algunos líderes políticos proclives a alimentar el odio.

Los políticos no tienen papel en esta película. Los protagonistas son ciudadanos que en las circunstancias más adversas luchan por recuperar la autoestima. Son nuestros héroes de “Ciudades a Contraluz”, capaces de transformar su actividad en instrumento de cambio.

Los jóvenes que nacieron después de la guerra son una buena razón para la esperanza. Como Sejla, estudiante de cine en Sarajevo; Jeanne d’Arc y sus compañeros del equipo ciclista de Ruanda; Hazim, el corredor de maratón en Beirut, o el Jeke, líder del grupo de hip hop Crew Peligrosos, de Medellín.

Todos ellos son protagonistas de historias que, sin grandilocuencia, están contribuyendo a la nueva imagen que estas cuatro ciudades proyectan al mundo. Una nueva cara que todavía exhibe heridas sin cicatrizar, y que afronta con una sonrisa un viaje esperanzador de luces y sombras.

Francesc Relea

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